Leonardo, un ambicioso empresario, planea levantar un edificio en un terreno olvidado de Asturias cuando descubre un secreto milenario: dos esqueletos abrazados emergen del suelo, y con ellos, una historia enterrada desde la época de la invasión romana a la Península Ibérica.
Julia, una joven arqueóloga, será la encargada de desenterrar el pasado. Pronto se verá envuelta en una investigación que la conectará con Maeva, una sacerdotisa astur, y Druso, un centurión romano destinado en Hispania. Su historia, marcada por el conflicto y la pasión, se entrelaza con la tensa —y creciente— relación entre Julia y Leonardo.
A medida que los hallazgos se acumulan, también lo hacen las preguntas: ¿por qué hubo una excavación en 1855 de la que apenas hay registros? ¿Quién quiso enterrar esa historia dos veces? Y sobre todo, ¿qué secretos susurran los vientos celtas?
Entre el pasado y el presente, entre la razón y el deseo, Julia y Leonardo deberán decidir qué están dispuestos a sacrificar para destapar la verdad y, tal vez, vivir su propia historia.
Un amor que desafió a un imperio, una historia que resiste a través de los siglos.
Y hay que dar un salto hacia atrás en el tiempo, pues la otra historia transcurre en el año 19 a. C., durante la invasión romana de la península ibérica. Maeva, sacerdotisa del clan de los Astures Albiones se niega a que su pueblo lleve a cabo una alianza con Roma. Su odio hacia los romanos es muy fuerte, pues estos mataron a su familia cuando no era más que una niña. Maeva, vinculada a la tierra y a la naturaleza, luchadora y audaz se enfrenta a quien intente perturbar la paz y la forma de vida de su pueblo. Hasta que llega Druso, un centurión romano, noble y leal a Roma, que intenta restablecer el nombre de su familia, pero que no puede evitar caer prendado de la belleza de esa sacerdotisa rebelde y hará todo lo posible por conquistarla. Maeva se resiste a Druso y a todo lo que representa, sin embargo, surge entre ellos un amor prohibido que desafía las normas establecidas.
Además, hay que añadir una tercera historia que transcurre en 1855, cuya protagonista Eleonora participa, junto con su padre, el marqués de Lancaster, en una excavación en la que ya se descubrieron los esqueletos. Eleonora es una joven de carácter y decidida que ama la arqueología, pero no puede dedicarse plenamente a ella por su condición de mujer. Su presencia allí no está bien vista, aunque es tolerada por el grupo al acompañar a su padre. Junto a ella Romeo Beltrán, un arqueólogo inteligente, tenaz, de familia humilde que ha conseguido llegar lejos a base de mucho esfuerzo y sacrificio. Su rechazo hacia Eleonora no viene porque ella sea una mujer, sino porque pertenece a la clase alta, por la que Romeo siempre ha sentido recelo. A Eleonora tampoco es que él le caiga muy bien, pero deberán dejar atrás sus diferencias para poder trabajar juntos en la excavación. Y así, surgirá el amor entre ellos, tampoco bien visto por la sociedad de la época. Y, por otro lado, esta historia es la que nos deja la incógnita de qué es lo que sucedió con los esqueletos para que se encontrarán muchos años después.
Con unos personajes de lo más atrayentes, los cuales todos vivirán un amor intenso. Y todos ellos con un denominador común: la pertenencia a mundos distintos, y el odio inicial que se van transformando en amor.
La autora ha sabido recrear de forma excelente el ambiente de cada época. Sobre todo me quedo con la historia de la época romana en la que describe los parajes naturales y salvajes de la tierra astur, que parece que el lector se ve inmersos en ellos.
La idea de esta novela surgió tal y como explica la autora en sus redes sociales, a raíz del descubrimiento de los amantes de Valdaro, dos esqueletos que aparecieron abrazados cerca de Mantua, en Italia. Fue algo que la hizo pensar qué era lo que podía esconderse detrás de esos restos. Y como buena amante de la historia y la arqueología, así como ella misma se define, se puso en contacto con unos arqueólogos que estaban llevando a cabo una excavación en la que había encontrado objetos de la época romana. Le explicaron cómo se realizaban los tanteos y demás trabajos en una excavación arqueológica. Todo ese aprendizaje le sirvió para crear así esta magnífica historia.*
El susurro de los celtas está formada por tres historias muy intensas entrelazadas de tal forma en que todos los elementos encajan y en la que podemos encontrar, amores prohibidos, enfrentamientos entre romanos y astures, la lucha de una mujer por hacerse un hueco en un mundo de hombres y cómo el amor se impone en un mundo en que domina la ambición y el dinero; además de emocionarnos con lo que viven sus protagonistas. Y, sobre todo, descubrir el misterio de aquellos amantes que se fundieron en un abrazo eterno.
*Enlace en el que se puede encontrar más información por la propia autora

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Añade un comentario