Óscar utiliza el metro de la ciudad a menudo y hace meses que coincide con una chica que siempre está dibujando en un cuaderno amarillo. Le intriga el cuaderno, sus ojos, cómo sujeta el lápiz y lo que siente cada vez que se cruzan sin decirse nada.
Valentina viaja de vez en cuando en metro y siempre dibuja a las personas que le gustan y cuyas historias querría conocer. Ha dibujado a multitud de desconocidos, pero hay uno al que encuentra especial, un chico al que ella llama el chico de las gafas.
El chico de las gafas y la chica del cuaderno amarillo no lo saben, pero en realidad tienen pocas posibilidades de conocerse. y, sin embargo, los dos sienten que les une un hilo invisible.
Si Óscar decide seguir el consejo de sus dos mejores amigos, quizá su vida se acerque más a la de Valentina, o quizá no. Si Valentina se arriesga a apuntarse a ese curso de ilustración, su camino probablemente se aleje otra vez del de Óscar, o tal vez no.
Las posibilidades son infinitas y la estadística nunca ha jugado a favor del amor. Pero el día que Valentina se deja el cuaderno en el metro, la posibilidad de que todo salga bien empieza a existir. El resto depende de ellos.
¿Qué
posibilidades tienen un chico y una chica que coinciden varias veces en el
metro, de conocerse si no se atreven a hablarse? Y en caso, de que al final se
conozcan, ¿qué posibilidades tienen de estar juntos, si uno vive en Barcelona y
el otro en Tokio? ¿Es posible una relación a distancia con todos los problemas
que eso conlleva?, o, por el contrario, ¿es mejor que cada uno siga con su vida
de forma independiente? Esto es lo que les sucede a los protagonistas de esta
historia, que tendrán que sopesar todas las posibilidades que se les presentan para
poder estar juntos.



