Arabella tiene una historia un poco triste. Perdió a sus padres cuando era muy pequeña y tuvo que pasar al cuidado de unos tíos que nunca la quisieron, por lo que siempre se sintió rechazada. Hasta que conoció al conde de Lampton, marido de la condesa, y que fue lo más parecido a un padre para ella. Siempre fue bienvenida en la casa de los condes y muy amiga de sus hijos, sin embargo no podía quedarse a vivir con ellos, por lo que tuvo que soportar siempre el desprecio de sus tíos. Poco después de enviudar, la condesa la reclama para que sea su dama de compañía. Para Arabella, poder vivir en Lampton Park supone una gran alegría, por fin puede alejarse de sus odiosos tíos. Pero al llegar allí, siente que no encaja en ningún lugar; en realidad, no sabe cuál es su papel, pues no pertenece al servicio, pero tampoco forma parte de la familia, algo que la entristece muchas veces. La ilusión volverá a ella poco a poco cuando conozca a Linus.
La forma en que se conocen Arabella y Linus resulta enternecedora. Un romance que se cuece a fuego muy, muy lento pero que resulta muy bonito. Durante sus encuentros en casa de la condesa y sus paseos, se irán dando cuenta de que coinciden en muchos sentidos. No cabe duda del sentido del humor que posee cada uno, incluso Arabella, una muchacha aparentemente tímida de las que se queda en un rincón sin hablar, despliega todos sus encantos cada vez que está con Linus. Ambos cuentan con un pasado muy triste y difícil: Linus vive atormentado por la muerte de su hermano Evander y de su padre y no sabe cómo encarar las responsabilidades que se le vienen encima y Arabella siempre ha sentido la soledad y el rechazo. Por lo tanto, son dos personas que buscan su lugar y lo hallarán el uno en el otro.
Junto a ellos, la familia Lancaster casi al completo, la única que falta es Dafne. Las otras tres hermanas harán todo lo posible para buscar una esposa a Linus, aunque a él no le interesa más que una joven; y, como no, el terrible duque de Kielder, atemorizando a todo aquel que se interpone en su camino. Todos ellos nos ofrecen situaciones de lo más divertidas.
También conoceremos a parte de la familia Jonquil, protagonista de otra serie de libros de la misma autora. Aquí tiene un papel relevante el hermano mayor Philip y actual conde de Lampton, la causa de la desesperación del duque en muchas ocasiones y cuyos enfrentamientos con aquel resultan de lo más simpáticos. Y sobre todo, Charlie, el pequeño de los Jonquil, un joven que se siente perdido y sin ilusión al que Linus intentará ayudar, pues se siente muy identificado con él. Por otra parte, se establece una cierta tensión entre este y Artemisa, la más joven de los Lancaster, sus rifirrafes, a lo largo de la novela no tienen desperdicio y resultan muy divertidos. Pronto serán los protagonistas de otro libro.
Con un estilo ágil y ameno, la autora nos ofrece una historia dulce y muy emotiva, con unas situaciones que nos harán reír y otras entristecernos; y una historia de amor que se fragua muy lentamente entre dos personas que se sienten perdidas y el amor hará que encuentren su lugar el uno en el otro.

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