Phyllida Satterthwaite siempre ha sido considerada más extraña que hermosa mientras vivía en Devonshire, pero en Londres esa rareza la ha convertido en sensación. Y lo peor es que ha llamado la atención del siniestro duque de Moreland, un famoso coleccionista de arte obsesionado por adquirir obras únicas. No le será fácil escapar de él si alguien no le echa una mano… Hace tiempo que los días heroicos del capitán Arthur Heywood quedaron atrás. Después de que lo hirieran en la Guerra de la Independencia, apenas puede caminar solo, y menos disparar un arma. Lo único que tiene es su buen nombre, así que, ¿qué podría ofrecerle él a una damisela en apuros?
Phyllida, que no quiere casarse y menos con un hombre como Moreland, pide ayuda al capitán Arthur Heywood, un posible socio de su tío con quien este último pretende hacer negocios. El capitán Heywood sufrió unas terribles heridas durante la guerra de la Independencia española, que le provocaron una cojera y le dejaron casi inhábil la mano derecha, por lo que apenas puede sostener una pistola. Arthur, quien no tiene mucho aprecio al tío de Phyllida, y es un hombre de honor, decide ayudarla y le hace una proposición de lo más insólita, que se case con él ya que es la única forma en que puede protegerla. Lo que empieza con una pequeña amistad y un matrimonio de conveniencia se va transformando en un amor de lo más puro e intenso entre los dos. Pero la felicidad que experimentan alejados de todo el mundo, pronto se verá amenazada por un peligro que pondrá en riesgo la vida de Philly y al que deberán enfrentarse.
Con esta novela se inicia la serie Historias de Somerset, un conjunto de novelas independientes pero que están relacionadas por el lugar en el que transcurren. Da la casualidad de que esta obra también es la primera novela que escribió la autora, la cual dejó un poco aparcada y empezó a escribir otros libros, hasta que se decidió a publicarla.
Nos trae una historia de amor de lo más tierna entre dos personas solitarias, que hallarán el amor que tanto necesitan. Por un lado, Phyllida, es una muchacha dulce e inocente y muy sencilla, acostumbrada a vivir en la tranquilidad del campo con sus perros y no mucho más porque tampoco lo necesita, que se ve obligada a trasladarse a Londres tras la muerte de su abuelo. El bullicio de la gran ciudad y el tener que asistir a los bailes la abruma, y se siente como un objeto cuando todo el mundo empieza a hablar de ella como “la obra de arte” debido a su peculiar belleza y el poseer unos ojos de distinto color cada uno. Y sobre todo, el verse obligada a casarse con una persona que solo la reconoce como una obra más de su patrimonio.
Por otro lado, el capitán Arthur Heywood vive atormentado por las heridas que sufrió en la batalla de la Albuera durante la guerra de la Independencia en España. Y no solo por las secuelas físicas que le provocaron, pues su cojera le obliga a andar apoyado en un bastón y apenas puede sostener una pistola en su mano y montar a caballo, sino también por las psíquicas; los fantasmas del pasado vuelven para angustiarle una y otra vez en forma de pesadillas. Debido a eso se ha vuelto una persona introvertida, huraña y se considera un tullido y alguien inservible.
Arthur y Philly se conocen en casa del tío de esta última y entre ellos nace una pequeña amistad que se va acrecentando hasta tal punto en que, cuando Philly pide ayuda a Arthur para escapar de su matrimonio obligado, este le propondrá que se case con él para poder ayudarla. Arthur se ve atraído por Philly desde un primer momento, por esa forma tan sencilla que tiene de actuar, tan diferente a otras jóvenes que conoce a las que solo les importan los lujos, los bailes y encontrar un buen marido. Philly es la única que no ve a Arthur como un inválido. Más allá de esa apariencia fría y tan insociable que muestra Arthur, Philly ve a un hombre bueno al que quiere acercarse y ofrecerle su amistad. Y esa pequeña amistad que surge entre ambos desde un principio se convierte poco a poco en un amor apasionado. Gracias a Philly, Arthur volverá a ser el héroe que fuera tiempo atrás y volverá a confiar en sí mismo.
La novela, ambientada en la Regencia Inglesa de 1835, describe muy bien la sociedad de la época. Todo giraba en torno a las apariencias, a la ostentación y a los lujos y la gran importancia que tenía que una mujer consiguiera el mejor matrimonio, algo que contrasta con la sencillez que muestra Philly, a quien no le importan nada ese tipo de cosas. El matrimonio era visto como un acuerdo comercial, donde el amor no existía. En el fondo, una mujer era considerada un objeto, tal y como se muestra en esta historia. Y aquí, nunca mejor dicho, porque la peculiaridad de Philly al tener un ojo de cada color, la convierte en algo distinto, una pieza artística para ser adquirida por un coleccionista de obras únicas.
Por otro lado, también se incluye una trama de intriga que se resuelve de forma muy inesperada al final, pero al mismo tiempo de manera muy rápida, algo que le quita un poco el interés que se mantiene a lo largo de gran parte de la novela.
En definitiva, con una prosa ágil y delicada, Mimi Mathews nos muestra en La obra de arte una dulce y tierna historia de amor entre dos personas solitarias que hallarán la felicidad el uno en el otro, no sin antes enfrentarse a numerosos problemas, lo que les hará comprender que su amor es mucho más fuerte de lo que ellos pensaban.

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