Una joven tímida y enamorada, atrapada en un entramado familiar que parece complicarlo todo; un hombre que regresa de su pasado para cortejarla. Una historia de Regencia dulce y divertida, que hará las delicias de las lectoras.
Dafne Lancaster está ante su primera temporada en Londres. Su familia dispone de conexiones sociales envidiables, pero ella es una joven tímida y no cuenta ni con la belleza de sus hermanas ni tampoco con su don para la conversación. Así que las cosas no se presentan fáciles. Sin embargo, la temporada se abre con la llegada de James Tilburn, un hombre amable y tierno que ya le robó el corazón cuando era joven. Así que, cuando este apuesto caballero le dice que desea cortejarla, se emociona. Por fin tiene al alcance el final feliz que tanto desea.
Sin embargo, nada es lo que parece y la pareja se verá atrapada en un entramado de codicia y engaños que situará a ambos al borde del abismo. ¿Estarán dispuestos a arriesgarlo todo por un amor verdadero? ¿O acabarán cada uno por su lado?
En esta tercera novela de la saga Lancaster, de Sarah M. Eden, me he encontrado con una maravillosa y conmovedora historia, y con una fantástica pareja protagonista.
Entonces aparece en escena James Tilburn, hijo del conde de Techny, un joven amable y atractivo que empieza a visitar a Dafne. Resulta que James es el muchacho que la enamoró cuando no era más que una niña, y aunque él no se acuerda, ella no ha podido olvidarlo. Parece que el sueño de Dafne se ha cumplido, el hombre que ama por fin se ha fijado en ella. Sin embargo, este cortejo es fruto de las maquinaciones del padre de James y sus ambiciones de emparentar con la familia del duque de Kielder, cuñado de Dafne. James se encuentra incómodo con este engaño, sobre todo porque considera a Dafne una joven encantadora que no se merece algo así, pero debe hacerlo para proteger a su familia. Lo peor sucede cuando ella descubre el engaño y se le rompe el corazón. A James también se le rompe, en cierto modo, pues esa amistad y cercanía que había llegado a tener con ella empezaba a convertirse en algo más profundo. De esta forma, James tiene que hacer todo lo posible para demostrar que es digno del corazón de la joven.
Dafne es una muchacha encantadora e inteligente, pero también muy tímida e insegura. Se considera poco atractiva al compararse con sus otras hermanas, al menos es lo que siempre ha tenido que oír en boca de todo el mundo. Y por si fuera poco, guarda un profundo dolor desde que murió su madre siendo muy pequeña, y sintió el rechazo de su propio padre. Todas estas cosas le provocan una gran inseguridad a la hora de relacionarse con los demás. Y si encima, su cuñado, el terrible duque de Kielder, intenta espantar a todos los jóvenes que se le acercan, pues parece una misión imposible el que pueda encontrar pretendiente. Curiosamente, es al lado de aquel con quien ella se siente más cómoda, a pesar de su mal carácter. Hasta que aparece James Tilburn.
James es un joven de buen corazón, que se ha preocupado siempre por el bienestar de su familia, sobre todo de su madre y su hermano. Por ellos ha tenido que estar sometido a las órdenes de su padre, el conde de Techny, un hombre ambicioso y manipulador. Sobre James ha recaído siempre la carga de solucionar los problemas de la familia, sin poder dedicarse a su propia vida. Aquí tiene que enfrentarse a un conflicto moral como es el de cortejar a Dafne siguiendo, como no, por, mandato de su padre. No es hasta que empieza a conocer realmente a Dafne y sentir un profundo afecto por ella, cuando decide romper con su progenitor y seguir su propio camino, y hacer todo lo posible para conquistar, esta vez en serio, el amor de la joven.
Junto a ellos, la familia Lancaster al completo: Artemisa, la hermana pequeña, queriendo desarrollar en todo momento, sus dotes artísticas; Linus, teniente de marina, que momentáneamente dejará el mar para atender otras obligaciones y por supuesto Perséfone, la hermana mayor y su marido, el terrible duque de Kielder, temido por toda la sociedad londinense, que con su forma de actuar, intimidando a todo el mundo, dará lugar a situaciones muy divertidas. La única que falta es Atenea, la protagonista de la novela anterior. Todos ellos harán lo posible por ayudar a Dafne a encontrar su felicidad.
Sarah M. Eden ha sabido crear una historia preciosa y conmovedora, con algunas situaciones divertidas, por un lado, y emotivas y sobrecogedoras por otro. Ha creado una pareja protagonista maravillosa y ha dotado a sus personajes de una gran sensibilidad, mostrando los sentimientos más profundos de estos de una forma magistral. Sin lugar a dudas, una saga estupenda

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